Relato de un des-cubrimiento (la magia de la arteterapia)

Cada día veo y saludo la lámina que tengo en el baño. La pinté hace algo más de un año, en un taller de arteterapia con Tina Reus. La consigna fue sencilla: “atiende a qué parte de tu cuerpo necesita ser escuchada y déjate crear”. De inmediato mi útero hizo figura y con cierto escepticismo comencé a buscar el material con que trabajar.

Este escepticismo procedía de mi experiencia de bloqueo en este tipo de labores… a lo que tampoco ayuda, desde luego, mis dificultades por mi discapacidad con los “trabajos manuales”. Yo disponía de una silla pero el reto de mis compañeros estaban tirados por el suelo, al igual que el material: témperas, telas, hilos, tijeras, plastilina… incluso purpurina había. Así que decidí coger unas simples ceras, una cartulina y una tapa de caja que me hiciera de mesa, para al menos encontrarme medianamente cómoda.

Lo que ocurrió ese día ha dejado profunda huella en lo yo soy.

Por una parte, sin saberlo creé el emblema para un punto de inflexión importante en mi vida… o tal vez el propio punto de inflexión, no lo sé. Lo que sí sé es que a partir de ese momento algo cambió en mí y el auto-cuidado del cuerpo de mujer salió de las ciénagas… aunque él aún no se lo cree del todo y probablemente sus heridas siempr