Deseo

Qué mejor época para dejaros una brevita introducción a mi concepto de deseo, jeje

Comenzaré aclarando que el desapego budista no apela a la supresión del deseo sino a tener en cuenta que nada de afuera nos hará felices. De hecho los monjes meditan varias horas al día y están implicados en muchos proyectos, cosa impensable sin deseo. Además cuando no hay deseo es que estamos deprimidos. Y es que el deseo nos hace sufrir pero a la vez lo necesitamos para seguir para adelante con la vida.

Sí, sufrimos cuando nos falta el deseo, y no tenemos ganas de nada… pero también cuando deseamos mucho y nos angustiamos… o cuando nos frustramos ante su negativa… incluso cuando conseguimos lo que queremos solemos sentir insatisfacción o una extraña tristeza…

Sin embargo, la vida consiste en eso, en encadenar un deseo  (objetivos, metas, como lo queráis llamar) tras otro, y otro, y otro… y gracias a que nada nos colma es que seguimos en el juego (incluidos los ascetas, y  su estupenda represión azuzadora del deseo).

El problema hoy es la excesiva necesidad de satisfacción inmediata. Demasiada prisa, aceleración. Y se pasa de un deseo al siguiente sin dejar el necesario tiempo de espera, de  melancolía.

Con la crisis esto ha remitido un poco pero esta supuesta felicidad individualista basada en el todo es posible, se ha convertido en otro producto de consumo (el “tengo que cumplir con mi obligación” de nuestros padres, mutado en el “tengo que ser feliz” contemporáneo).  Una consecuencia es el peligro de muerte en el que hemos colocado a nuestro planeta. Otra es que se nos exige estar continuamente con objetivos, deseando –en caso contrario, estoy “deprimido” y eso es “malo”–, cuando, en realidad, el impass de tristeza y el ir despacio es lo que lleva a saborear auténticamente el placer de vivir.

El placer y el dolor son las dos caras de la misma moneda… y el miedo al dolor no puede evitar la búsqueda del placer, los obstáculos no me han de frenar a la hora de intentar lo que quiero… La ética, en realidad, gira en torno al manejo del deseo…

En fin, por ahora os dejo con estos puntos suspensivos y frases algo deslavazadas esperando que despierten vuestro deseo, jeje, pues la curiosidad, el afán por explorar, por saber, es deseo ¡y qué deseo! Y es que sin duda éste es un tema apasionante: cómo, dónde, aparece el deso, desaparece y fluctúa; cómo se conjuga con el amor; cómo no conseguimos ir hacia lo que supuestamente deseamos; nuestras diferentes maneras de manejarlo (Hamlet / Don Juan / Sade); el otro como objeto de deseo; deseo sexual; deseo de poder; por supuesto, diferenciar el deseo (que proviene del inconsciente), el anhelo (lo que creemos desear) y la apetencia (“ganas de comer chocolate”, por ejemplo)… Y para los más atrevidos os sugiero, saltándoos los trozos que os resulten difíciles, “Deseo sobre deseo” de Fernando Colina.

Y… BUEN DESEAR PARA EL 2014, jijiji   😉 😉 😉 😉 😉

  • Vídeo para escuchar varias veces, jeje (buenísimo): “Para Todos La 2 – Debate – ¿Por qué deseamos?
  • Deseo – Pedro Guerra
  • Fernando E. Álvarez – Swami Ogeihcen Da Naa: “Pero y cómo hago, al menos quiero saber qué deseo… -El deseo… no es más que un movimiento, no le pertenece a nadie. La respuesta no esta en pensar sino en la Conciencia como ejercicio. Conciencia es atención sin protagonista, podríamos hablar de un simple Concienciar… El organismo social se nutre de vos, la vida esta en vos y no en la Constitución, pero la Ley, el Gran Otro necesita de lo vivo para perpetuarse. Allí aparece el deseo como la manera de atar eso vivo y real que desconoces, a los derroteros de la ideología. Todo lo que todos desean lo han aprendido, lo copian de la televisión etc. No hay ningún deseo que te pertenezca como no hay ninguna palabra que te represente o te pertenezca…”
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