Personal Branding… ¿experta en dificultades como valor diferencial?

dificultades

(mi antiguo logo)
(mi antiguo logo)

Se dice que la dificultad nos hace sabios…

Yo preferiría no ser tan sabia 😉

Hace unas semanas escribí un artículo entorno a la palabra dificultad (cuando se publique os aviso). Sin embargo hoy le voy a dar otro enfoque debido a un curso de Marca Personal que estoy realizado, y que me ha hecho reflexionar sobre los “límites que me impone mi discapacidad” como un valor.

Soy sumamente lenta para todo (otras personas más dependientes que yo, tienen, sin embargo, la misma velocidad que un no-tullido en alguna tarea… se me ocurre, por ejemplo, escribir o hablar). Siempre tengo algún dolorcillo, cuando no dolorzazo. Y cualquier cosa es como un esfuerzo, con el plus añadido de los movimientos involuntarios y las lesiones. Todo esto ha mejorado muchísimo desde que hace unos años comencé un proceso de auto-conocimiento (en otro post os explicaré por qué) pero las dificultades señaladas siguen ahí.

De todas formas, en este texto sólo me estoy refiriendo a los problemas físicos. No porque no tenga otros (como dice la genial Maysoon Zayid “I got 99 problems… palsy is just one”) sino porque son los más visibles y por tanto influyentes en el Personal Branding. La silla de ruedas es lo primero que se ve cuando quedo con un cliente/paciente y mis dificultades para hablar y manejar las manos, lo segundo.

De ahí, mi antiguo logo “con mi silla y mis alas” trataba de simbolizar que todo el mundo tenemos nuestras limitaciones y potencialidades; y eso, si lo elaboramos, es lo que son hace maravillosamente únicos.

Aunque también puede tener otras interpretaciones. Por ejemplo, la silla de ruedas eléctrica me la proporciona el entorno, es decir, hay muchísimas personas que necesitándola no disponen de ella. Y gracias a este instrumento palio mi dificultad para caminar. Pero es más, con la silla me encanta ir a toda velocidad y fue de esto de donde saqué la idea de las alas. La llamo Fuyur. Y Fuyur me permite aportar mi granito de arena a mi comunidad. Vemos entonces que a veces las limitaciones, de una manera u otra, pueden hacer crecer nuestras alas.

Esto se ve más claro con mis problemas para hablar… pues han hecho que me comunique de manera concisa y práctica. Y he convertido la dificultad en una característica propia y útil, con ventajas sorprendentes como por ejemplo para la ansiedad leve (pues suele disminuir al tener que focalizar la atención en entender). El inconveniente es que como me dijo hace poco un profesional del ámbito de la discapacidad (y lo especifico porque este colectivo está más sensibilizado, así que imaginad lo que ocurre en el resto…) “a pesar de conocer tu currículum y de haber conversado por los pasillos, nunca se hubiera imaginado lo que eras capaz de hacer hasta que hace unos meses nos diste un taller”. De hecho, estando trabajando como psicóloga desde 2007, sólo una vez he tenido problemas con un paciente. Es sencillo, comienzo mi intervención indicando “cuando algo no me entienda, me lo dice y, sin problema, se lo repito… y si puede, escúcheme como cuando se pone una película en otro idioma, que suele ser peor si uno se esfuerza demasiado por entender”, y en mi método de trabajo hablo poco.

En el libro “El arte de inventarse profesiones” de Sergio Bulat (ya os digo que estoy muy “branding-era” 😉 ) habla de Debra Fine, una eficiente pero muy tímida ingeniera norteamericana, que transformó su debilidad (las relaciones públicas) no sólo en su punto más fuerte, sino en su principal fuente de ingresos (se dedica a enseñar a la gente por todo el mundo cómo establecer conversaciones casuales, small talk, y así mejorar sus negocios). Y también comenta el autor ejemplos de cómo muchas veces las ideas más creativas surgen en entornos de precariedad, donde sobrevivir ya es una proeza cotidiana.

Para mí lo esencial es transitar la dificultad escuchándome. Pero resulta muy muy muy difícil. Cuando se publique el artículo que os comentaba al principio, podréis entender mejor esta frase porque… ¡también hay adictos a la dificultad!

No obstante, por mi experiencia profesional (planta de agudos de psiquiatría, por ejemplo)  y de vida, sí puedo decir que soy experta en dificultades. Y esto, ya que estoy con el tema del Personal Brading, es claramente un valor diferencial. Así que si quieres ayuda con las tormentas, ya sabes dónde encontrarme 😉

Ah, los que me conocéis lo sabéis, pero para los “nuevos” deciros que soy contraria a los mensajes “inspiradores”. Este “valor diferencial” que estoy explicitando no va por ahí. Si no ha quedado claro me decís, vale? Es  importante para mí. GRACIAS 🙂

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