Escritura automática de febrero de 2013

Los miércoles por la mañana en principio no trabajo así que me he embebido en tareas domésticas y gestiones. Muy cansada, he decidido sentarme al ordenador a intentar escribir algo para el blog. Y mariposeando, mariposeando, en busca de inspiración, he encontrado este texto que justo hace un año publiqué en mi antigua bitácora.

No he dudado ni un segundo en copiarlo aquí ya que quiero que tenerlo en este mi actual rincón virtual. Es muy representativo de una vivencia mía que se repite con asiduidad.

Ese día las palabras borbotearon. Hoy leerlas me ayuda a convertir el círculo en espiral.

<<… Hoy ya veis que me ha dado por escribir un poco sin ton ni son… creo que inducida por un dolor en las costillas. Ni idea a qué se debe y me parece que no es la primera vez que aparece. No es grave pero mi cuerpo reacciona de forma muy puñetera ante molestias de este tipo, contrayéndose y por tanto dificultando la curación y limitando todo mi movimiento. 

Voy aprendiendo a llevarlo…  aprendiendo a aceptar las emociones negativas que me provoca sin negarlas, sin bloquearlas como hacía antes… y así dejarlas  fluir… evitando también enredarme con pensamientos que las azuzan…  aprendiendo a escuchar lo que me dice este síntoma… aprendiendo a amar conscientemente cada instante… ¡¡¡pero, maldita sea!!! me queda tanto camino por delante… incluido el ser compasiva con este enfado por mis dificultades en este aprendizaje jeje

Estos sucesos me hacen mucho más consciente de mi fragilidad (de que quizá mañana no pueda vestirme ni comer sola…). Aunque en realidad es ficticia, porque quién sabe si despertaremos mañana (por desgracia, todos tenemos a nuestro alrededor casos de estos). Por lo tanto, los proyectos hay que tomarlos como caminos, con pragmatismo y responsabilidad, eso sí, pero teniendo siempre presente que lo importante es el paso que estoy dando hoy,  no el resultado, el incierto resultado.

Así que esta mañana he comenzado a diseñar talleres.

Y a la vez se me refuerza mi reciente actitud temeraria de “aprovechar cuando estoy bien” que, aunque sé que no es muy saludable ni ética, no renuncio a ella. Las gratificaciones conscientes e inconscientes son de momento demasiado altas y no quiero abandonar este defecto por ahora. Espero que el precio no sea demasiado alto jeje

No os asustéis que soy muy ladradora, pero ya me gustaría ser más mordedora 😉

Simplemente me da energía, por ejemplo, este fin de semana que he tenido curso en Algorta, moverme con mi silla por los metros, dormir en un albergue para ahorrarme unos euricos, compartir vivencias intensas con mis colegas y amigas, ir abriendo cajitas de pandora, arriesgarme a sufrir, experimentar lugares nuevos en mi y en relación con el otro, aprender a dar mejor, aprender a recibir, seguir cada vez más mi norte.

Y si estos días toca reposo y renunciar a lo que tenía que hacer, por una parte, y lo que quería hacer por otra, pues me jodo e intento ir aprendiendo a tomármelo como lo que es: otro tramo del camino, como lo fue mi último y maravilloso viaje a BCN.>>

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